
PALABRAS DEL SECRETARIO DE TURISMO
LIC. RODOLFO ELIZONDO TORRES
HACIA UNA
VISIÓN HUMANISTA Y SOCIAL DEL TURISMO
El Programa de Un Turismo para
Todos busca elevar el nivel de bienestar integral a través del ejercicio de
las vacaciones de los mexicanos, con la inclusión de su importante fusión
socializante, al incorporar en sus objetivos y acciones la dinámica de las
nuevas realidades sociales. El programa trata de generar más espacios para la
participación de la sociedad en la prestación de servicios, enfatizando e
impulsando su capacidad autogestiva en un marco de desarrollo sustentable.
En el nuevo concepto de turismo para todos se comprende que debe renovar
los intereses colectivos a través de la construcción de espacios de descanso y
recreación, que favorezcan una experiencia integral de la persona y del grupo,
entendiendo que el acceso al turismo es una demanda humana básica de la que
nadie debe ser excluido por razones de orientación sexual, edad, religión,
salud, discapacidad o condición económica.
Atender esta tarea significa adoptar la Declaración de Montreal, que
desde el año de 1996 ha
procurado expandir un concepto distinto de la actividad turística centrada en "una visión humanista y social del
turismo". En efecto, este importante documento ha posicionado la
validez del turismo para todos, incorporándolo en los nuevos espacios y
horizontes proyectados para el nuevo milenio, a partir del año 2000. Su
contenido redefine al turismo para todos como una herramienta constructora de
sociedades, un factor de crecimiento económico, un actor de urbanización y del
desarrollo local y el socio clave de los programas de desarrollo.
Como constructor de sociedades, las nuevas perspectivas del turismo para
todos no deben ser diluidas en la acción de hacer el turismo, sino en la
capacidad de ofrecer la posibilidad de vivir el turismo como una experiencia
auténtica y global de manera que pueda contribuir al crecimiento y al
desarrollo completo de la persona. Por ello, el turismo para todos también es
calificado como un factor de cohesión
social, en la medida de que cuenta con el potencial para generar diferentes
oportunidades de desarrollo en las comunidades locales; desarrollo que no debe
verse únicamente desde el aspecto económico sino también del social y del
educativo.