Cambio climático y turismo


Diversos reportes científicos apuntan a las actividades antropogénicas (realizadas por el hombre), como la causa principal del calentamiento global. El uso indiscriminado de combustibles fósiles que envían gases venenosos a la atmósfera, provocando el fenómeno del efecto invernadero, está elevando las temperaturas en la Tierra, generando un cambio climático que ya deja sentir sus efectos en diferentes ámbitos.

Por otra parte, el grave deterioro ambiental que se registra en algunas áreas naturales, esta poniendo en peligro incluso la viabilidad de la supervivencia humana.

En el ámbito global, se están desarrollando distintas iniciativas encaminadas a prevenir y, en su caso, mitigar los efectos previstos del Cambio Climático, entre ellas está la difusión reciente del Cuarto Informe de Evaluación del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), donde se hace evidente el sentido de urgencia que reviste el tema.

La Conferencia de las Partes, celebrada en Bali, Indonesia, en diciembre de 2007, instaló un nuevo proceso de negociaciones que aspira a “la implementación completa, efectiva y sostenida de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, por medio de una acción cooperativa de largo plazo, ahora, hasta y más allá de 2012”.

A pesar de que México no contribuye en forma significativa (1.6 por ciento) a las emisiones globales de bióxido de carbono (CO2), participa en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y ha suscrito el Protocolo de Kyoto. Si bien la participación de México no tiene un carácter vinculante y no exige el cumplimiento de los mandatos del Protocolo, limitándose su compromiso únicamente a la elaboración de informes sobre la emisiones de gases tóxicos a la atmósfera, ha emitido a la fecha tres informes de este tipo, destacándose por su participación proactiva sustentada en posiciones abiertas y de vanguardia.

En este sentido, el Poder Ejecutivo Federal creó el 25 de abril de 2005 la Comisión Intersecretarial de Cambio Climático (CICC), cuya misión es promover y coordinar, en el marco del Plan Nacional de Desarrollo y sus programas, la instrumentación de políticas públicas y estrategias nacionales de cambio climático en los respectivos ámbitos de competencia.

Desde la perspectiva del “Desarrollo Humano Sustentable”, el Plan Nacional de Desarrollo (PND) 2007-2012 incorpora el tema del Cambio Climático, así como muchas de las dependencias federales a través de sus Programas Sectoriales.

En el caso particular del sector turismo, el Programa Sectorial de Turismo 2007-2012 incorpora ocho objetivos sectoriales, entre los cuales se plantea la concurrencia de políticas para la sustentabilidad ambiental, el aprovechamiento sustentable de los recursos, el fortalecimiento de la regulación ambiental y el fortalecimiento de los sistemas de calidad.

En la Tercera Comunicación Nacional ante la Convención de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (2006), se hace una descripción de las amenazas, la vulnerabilidad, las acciones de adaptación y los costos que implica el fenómeno del cambio climático para el sector turismo de México.

Los efectos esperados del fenómeno incluyen el incremento en las temperaturas en las próximas décadas, lo que podría aumentar entre 1 y 2°C la temperatura en la superficie del mar en el Caribe, Golfo de México y Pacífico Mexicano, aumentarían las olas de calor y las tormentas intensas, las temperaturas mínimas se elevarían, propiciando menos días fríos. Así mismo, se esperaría un aumento en la intensidad del viento máximo y la precipitación de intensos ciclones tropicales.

El aumento en el nivel del mar afectaría a la industria hotelera asentada en las cercanías de éste, se incrementarían las corrientes y mareas con afectaciones a la zona costera y la arena de la playa –algo que ya está ocurriendo en Cancún, además se presentaría una competencia por el recurso hídrico entre las zonas urbanas y las hoteleras, ante una acusada disminución del recurso.

Entre los aspectos de vulnerabilidad del sector, destaca la construcción de infraestructura turística y de vías de comunicación en las zonas de riesgo, en particular en las zonas costeras, expuestas a los impactos de fenómenos hidrometereológicos extremos.

Los costos derivados de las afectaciones a la infraestructura serían enormes, la recuperación se presentaría a largo plazo, lo que causaría pérdida de empleos y graves daños a las economías de los lugares altamente dependientes de la actividad, como ejemplo, destaca el impacto del huracán Wilma (2005).

 

 


La última vez que se actualizo este documento fue el 17 Septiembre, 2014